Autismo: una mejor comprensión de los mecanismos cerebrales

Un estudio francés, publicado en noviembre de 2022 en la revista Molecular Psychiatry, contribuye a una mejor comprensión de los mecanismos moleculares del autismo. Mecanismos cerebrales en autismo.

El trastorno del espectro autista (TEA) resulta de particularidades del neurodesarrollo, y afecta a unas 450.000 personas en España.

El autismo es un trastorno muy heterogéneo, y se caracteriza por:

  • alteraciones en las interacciones sociales,
  • problemas de comunicación (lenguaje y comunicación no verbal),
  • problemas de conducta: repertorio de intereses y actividades restringido y repetitivo (estereotipias: tendencia a repetir los mismos gestos, palabras o comportamientos), y
  • reacciones sensoriales inusuales.

El desarrollo de tratamientos dirigidos específicamente a los trastornos graves relacionados con el autismo se ve obstaculizado por el conocimiento fragmentado de los mecanismos genéticos y moleculares subyacentes.

Por tanto, las personas afectadas pueden recurrir a tratamientos para posibles comorbilidades, como los trastornos del sueño o la epilepsia, pero no existe un tratamiento que pueda mejorar tanto los trastornos de conducta como las alteraciones en las interacciones sociales asociadas.

Entre las vías presentadas para explicar el desarrollo del TEA, se encuentra la de una disfunción del glutamato, el principal neurotransmisor excitatorio del sistema nervioso central. Los estudios han sugerido recientemente que los receptores de glutamato “mGluR5” se expresan en cantidades aumentadas en ciertas regiones del cerebro en personas con TEA.

Un equipo dirigido por Frédérique Bonnet-Brilhaut de la Universidad de Tours (Inserm) buscó caracterizar mejor las disfunciones del glutamato en el cerebro de adultos con TEA.

Primero, cuantificaron los niveles de glutamato en el cortex cingulado de 12 adultos con TEA y 14 adultos sin TEA (participantes “control”). En segundo lugar, observaron la expresión de los receptores mGluR5 en los cerebros de los participantes.

Los niveles de glutamato fueron muy heterogéneos en adultos con TEA. Por el contrario, la cantidad de receptores mGluR5 expresados fue particularmente alta en los cerebros de todos estos participantes, en comparación con los controles.

A continuación, para comprender mejor cómo varía la cantidad de mGluR5 en las diferentes etapas del desarrollo, el equipo también cuantificó estos receptores en el cerebro de ratas jóvenes: modelos animales de TEA y animales de “control”.

Los análisis muestran que las cantidades de mGluR5 de “ratas TEA” y “ratas de control” no difirieron durante la infancia. Sin embargo, durante la adolescencia, estos receptores estaban presentes en mayor cantidad en ciertas regiones del cerebro de las “ratas con TEA”.

El hecho de que los receptores mGluR5 se expresen en grandes cantidades en los adultos con TEA que participaron en el estudio, pero no en las primeas etapas de desarrollo en los modelos animales, sugiere que la sobreexpresión de estos receptores no sería una causa de este trastorno, sino más bien una consecuencia que iría apareciendo paulatinamente a lo largo de la vida.

Nuestros resultados sugieren que los cambios en la cantidad de receptores mGluR5 expresados en el desarrollo pueden ser un mecanismo compensatorio en respuesta a disfunciones temprana de los sistemas de comunicación cerebral, en lugar de un elemento principal que impulsa el desarrollo de TEA”, explica Frédérique Bonnet-Brilhault.

Este trabajo apunta a la necesaria comprensión de la trayectoria de desarrollo de cada individuo con TEA para poder distinguir las causas de los mecanismos de adaptación”, concluye la nota de prensa del Inserm.