Autismo: ¿y si la imitación tuviera un efecto terapéutico?

Estamos influenciados por las creencias y preferencias de los demás, y esto es incluso un aspecto esencial de nuestros comportamientos sociales. El deseo mimético corresponde a la tendencia espontánea a perseguir los mismos objetivos que los demás, a desear las mismas cosas. Por ejemplo, los niños a menudo querrán el mismo juguete que su amigo, incluso si hay otros juegos idénticos disponibles. Mimetismo y autismo.

Los trastornos del comportamiento en pacientes autistas se definen por interacciones sociales deterioradas y actividades o intereses atípicos, restringidos y repetitivos.

Mimetismo y autismo

Investigadores del francés Institut du Cerveau – ICM, en colaboración con un equipo canadiense, probaron la hipótesis de una alteración del deseo mimético en pacientes autistas, lo que podría explicar la alteración de las interacciones y la motivación social en ellos.

Su estudio, que reunió a 20 personas con trastorno del espectro autista (TEA) y la misma cantidad de personas sin este diagnóstico, probó dos hipótesis:

  1. El deseo mimético está disminuido en individuos con trastorno del espectro autista.
  2. Un vínculo entre el deseo mimético y la motivación alterada y la cognición social en el autismo.

Los investigadores han demostrado que el deseo mimético no se modifica en individuos con trastorno del espectro autista en comparación con otros. Se observaron diferencias en la cognición social y la motivación, pero no relacionados con el deseo mimético.

Estos resultados aportan elementos para la comprensión de la influencia social en pacientes autistas al mostrar que uno de sus aspectos cruciales, el deseo mimético, se conserva y, por tanto, no está vinculado a los síntomas clínicos o cognitivos del autismo.

Este hallazgo sugiere que los mecanismos neuronales que subyacen al deseo mimético, incluida la influencia del sistema de neuronas espejo en el sistema de atribución de valores, se conservan en personas autistas. Estos resultados también contradicen la idea de que los intereses atípicos observados en las personas con autismo se derivan de una menor influencia social.

Autismo: ¿y si la imitación tuviera un efecto terapéutico?

Ser imitado mejora los comportamientos sociales de los pacientes autistas al activar regiones estratégicas del cerebro.

Así lo sugiere un estudio reciente realizado por investigadores del francés Institut du Cerveau – ICM utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI).

El autismo afecta a unas 450.000 personas en España. El trastorno del espectro autista se caracteriza por dificultades para comunicarse con los demás y desarrollar lazos sociales.

Trabajos recientes publicados en Brain muestran que la imitación de personas autistas tiene una acción similar a la de la oxitocina.

El estudio realizado en seis hombres adultos con autismo consistió en que los investigadores imitaran, o no, un gesto con la mano, realizado por pacientes cuya actividad cerebral se midió mediante fMRI.

Los investigadores observaron una activación de la parte derecha de la ínsula en los pacientes autistas cuando son mimetizados, y una reducción de la actividad de áreas del cerebro que funcionan de manera exagerada en las personas autistas.

La región de la ínsula, también activada por la oxitocina, juega un papel central en los comportamientos sociales y en el desarrollo de las emociones.

Al sugerir que la imitación de pacientes autistas tiene un efecto terapéutico a través de la modulación de áreas específicas del cerebro, estos resultados abren nuevas perspectivas para el tratamiento del autismo.

Fuente:

Mimetic desire in autism spectrum disorder. Forgeot d’Arc B, Vinckier F, Lebreton M, Soulières I, Mottron L, Pessiglione M. Mol Autism. 2016 Nov 8;7:45.