El autismo podría estar relacionado con un desequilibrio en la microbiota intestinal

El trastorno del espectro autista (TEA) es de origen multifactorial, pero la genética juega un papel importante en la aparición de los síntomas. Varios estudios científicos indican que la microbiota intestinal también está ligada a este trastorno. Autismo y microbiota intestinal podrían estar relacionados.

Investigadores chinos querían verificar esta hipótesis. Sus resultados, publicados en la revista Science Advances, confirman que los niños con TEA presentan disbiosis, o un desequilibrio de la microbiota intestinal.

El trastorno del espectro autista puede estar relacionado con el impacto de un desequilibrio en la microbiota intestinal en el proceso de desintoxicación del intestino.

Un estudio comparativo de la microbiota

La microbiota intestinal puede variar mucho de una persona a otra, dependiendo de ciertos factores. En este estudio, los investigadores se aseguraron de seleccionar niños cuya microbiota debería ser similar, en particular debido a su edad o al lugar donde viven.

Las heces de todos los participantes fueron analizadas por el equipo de investigación para la secuenciación metagenómica, lo que permite estudiar la microbiota. Se centraron, principalmente, en 18 especies microbianas, que se han asociado con TEA en estudios anteriores.

Un vínculo entre las bacterias intestinales y las células cerebrales

Los científicos encontraron diferencias significativas entre los dos grupos de niños (con y sin autismo). El trastorno del espectro autista puede estar relacionado con el impacto de un desequilibrio en la microbiota intestinal en el proceso de desintoxicación del intestino, dicen. Esto permitiría que las toxinas pasen al torrente sanguíneo y, luego, ataquen las mitocondrias de las células cerebrales.

Una desregulación de la microbiota intestinal estaría asociada con el trastorno del espectro autista en los niños

Este proceso estaría en el origen de la aparición del TEA. Se necesitan más estudios para describir mejor este fenómeno. Los investigadores esperan desarrollar una terapia para compensar la interrupción del proceso de desintoxicación o, incluso, para actuar directamente sobre los factores que lo causan.

Varios síntomas

Los primeros signos del autismo aparecen temprano, entre los 18 y 36 meses después del nacimiento. Los síntomas varían de un niño a otro: puede ser hiperactividad o, por el contrario, un comportamiento demasiado tranquilo, ausencia de sonrisa, de habla, indiferencia por lo que sucede a su alrededor, trastornos de la marcha, etc.

Cuanto antes se trate al niño, más posibilidades hay de actuar sobre los trastornos. Es por ello que se recomienda consultar ante la más mínima duda sobre el desarrollo del niño.

Autismo y microbiota intestinal