Hoy, las causas del autismo siguen siendo un misterio

Factores psicológicos, genéticos, medioambientales… quedan por descubrir los orígenes exactos del trastorno del espectro autista (TEA). Sin embargo, conocer estas bases es fundamental para el desarrollo de un tratamiento. Hoy, las causas del autismo siguen siendo un misterio.

Las causas del autismo: un misterio

El estado de conocimiento aún no permite una comprensión precisa de todas las causas del autismo, pero es fundamental precisar que, contrariamente a una idea preconcebida, las características de los padres no entran en la ocurrencia del autismo. Los científicos son unánimes en este hecho.

El autismo probablemente esté relacionado con una combinación de diferentes factores:

  • Genética. Según los científicos, la probabilidad de que un segundo hijo con autismo nazca en una familia ya afectada es del 3%, que es aproximadamente 60 veces mayor que en la población general.
  • Desarrollo cerebral y desarrollo del comportamiento. La comunidad científica define el autismo como un trastorno neuroconductual temprano.
  • El entorno que interviene en una etapa temprana del desarrollo (condiciones durante el embarazo, toma de medicamentos durante el embarazo, enfermedades genéticas, etc.).

Autismo: ¿las hormonas son la causa?

El autismo afecta con más frecuencia a los niños que a las niñas (3 o 4 a uno). Por eso se sospecha de un factor hormonal.

También se ha planteado una hipótesis: una “masculinización” del cerebro, ligada a una acción de la testosterona y del cromosoma Y. Según esta hipótesis, estas diferentes acciones inhibirían los potenciales comunicativos (intercambios visuales y del habla). Lo que resultaría en encerrarse en su mundo autista.

Según los investigadores, la acción nociva de las hormonas podría desencadenarse ya en la etapa fetal (cuando son secretadas por la madre), o más tarde, durante el desarrollo del niño. De confirmarse esta hipótesis, sería posible detectar un exceso de hormonas masculinas durante el embazado o incluso tratar al niño.

Autismo: ¿se ha aclarado el tema del mercurio?

Otra hipótesis sobre los orígenes del autismo se refiere a un metal: el mercurio. De hecho, se sabe que provoca trastornos neurológicos en dosis elevadas. Pero, ¿la exposición a dosis más bajas en los niños no podría provocar problemas como el autismo?

El principal acusado: un conservante utilizado en muchas vacunas, el tiomersal. En realidad, contiene mercurio, pero se utilizó en la fabricación de vacunas contra la difteria, el tétanos o la hepatitis B. Desde entonces, este compuesto se ha eliminado de la composición de la mayoría de las vacunas. Pero parece haber sido absuelto, de todos modos: según un estudio realizado en Dinamarca, el número de nuevos casos de autismo no ha disminuido desde la retirada de este conservante.

Autismo: ¿causas fisiológicas?

Investigadores californianos han buscado causas fisiológicas del autismo. Observaron el perímetro de la cabeza al nacer, y en los primeros meses de vida, de los niños diagnosticados con autismo. y así observaron que estos niños aparentemente tenían una cabeza un poco más pequeña que la media al nacer, y que luego su cerebro atravesaba una fase de desarrollo acelerado respecto a lo normal, para superar en tamaño al de los demás niños a partir del primer año.

Es cierto que los autores no identificaron un vínculo de causa y efecto entre estas observaciones y el autismo. Pero esta correlación sigue siendo por el momento una posible herramienta de detección del autismo.

En cualquier caso, esta investigación debería permitir conocer mejor los mecanismos que están en el origen de esta enfermedad. Y estos son pasos hacia un posible tratamiento.

¿Cuáles son las causas del autismo?