Acaba de enterarse de que su hijo, o un ser querido, es autista. Pero, ¿de qué estamos hablando exactamente? «Autismo», «TEA» para el trastorno del espectro autista, «TGD» o trastornos generalizados del desarrollo, etc. Vayamos a qué es el autismo.

¿Cómo definir el autismo?

El autismo no es una enfermedad, es un trastorno del desarrollo de origen neurológico. El autismo se manifiesta principalmente por una alteración de las interacciones sociales y la comunicación, y por intereses restringidos y repetitivos. Estos trastornos pueden causar un comportamiento inapropiado en ciertas situaciones. Estos signos generalmente se pueden identificar antes de los 3 años de edad.

Las características psicológicas de los padres no son responsables del autismo del niño. No busque un evento o comportamiento traumático que pueda haberlo desencadenado.

Trastorno del espectro autista

Al investigar sobre el autismo, lo más probable es que aún vea el término «TED». Hasta hace poco, los trastornos invasivos del desarrollo clasificaban diferentes tipos de autismo (Asperger, Rett, Landau-Kleffner, TED-NOS, etc.). Esta clasificación ahora ha sido reemplazada por el trastorno del espectro autista (TEA). Esta redacción es privilegiada hoy, porque demuestra la diversidad de casos encontrados. Esta formulación «dimensional» tiene la ventaja de indicar la gran diversidad de la intensidad de las manifestaciones del autismo, en los niveles cognitivo, sensorial, relacional y de comunicación.

Los principales síntomas del autismo

Trastornos del lenguaje y la comunicación

Los trastornos del lenguaje y la comunicación se manifiestan a nivel de expresión y comprensión, ya sea verbal o gestual.

Por lo tanto, el lenguaje oral puede estar ausente o ser inadecuado, es decir, poco o no funcional, fuera de contexto, con defectos en la sintaxis o la semántica. La comunicación no verbal también puede verse interrumpida. Por ejemplo, un niño autista tendrá dificultades para señalar o usar reacciones específicas a ciertas situaciones (sonreír, mirar, usar y comprender los gestos sociales, etc.).

Dificultades de relación

Esta falta de comunicación conduce a dificultades para construir relaciones con los demás. Los niños autistas tienen dificultades para interactuar y jugar con sus compañeros. No entienden y no reaccionan, o lo hacen poco, a las solicitudes y emociones de las personas que los rodean. Esta situación a menudo crea dificultades de aislamiento y socialización.

Comportamiento y gestos repetitivos

Las personas con autismo tienen una fuerte tendencia a la repetición en los gestos y el habla. Estos comportamientos repetitivos, también llamados estereotipias, también se revelan en las actividades y juegos practicados de manera poco convencional.

Los niños, a menudo, tienden a alinear sus juguetes, ordenarlos por color, etc. Refractarios al cambio, adoptan estos rituales para mantener una especie de control sobre sus vidas cotidianas. Tal comportamiento repetitivo es, por lo tanto, una fuente de consuelo. Un niño autista también manifestará una restricción de interés: le apasionará un tema que tendrá una importancia extraordinaria en su vida diaria.

¿Existe un tratamiento para las personas con autismo?

El autismo no se puede curar, ya que no es una enfermedad, pero se pueden aliviar los trastornos. Los avances científicos nos dicen un poco más sobre cómo comportarse para mejorar la comprensión y la interacción con una persona autista. Hoy en día, existen estrategias (incluidas las educativas, conductuales) que permiten que niños y adultos progresen, independientemente de la gravedad de la discapacidad.