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En niños pequeños

existe una gran variabilidad en la aparición de anomalías, pero las primeras observadas con mayor frecuencia son:

  • Lenguaje
  • Falta de atención a los padres
  • Socialización pobre (por ejemplo, poca o ninguna sonrisa social, mimetismo facial)

Las señales de alerta absolutas y la edad en que el retraso es significativo:

  • Ausencia de balbuceo a los 12 meses
  • Falta de la acción de señalar y de gestos sociales convencionales a los 12 meses (por ejemplo: adiós, bravo)
  • Ausencia de palabras a los 16-18 meses
  • Ausencia de asociación espontánea de dos palabras a los 24 meses (fuera de la ecolalia)
  • Cualquier pérdida de lenguaje o habilidades sociales, independientemente de la edad

Otros marcadores importantes:

  • Ausencia de contacto visual
  • Ausencia de mostrar objetos a otros
  • Falta de intercambio de opiniones con otros
  • Retraso en el uso de las palabras
  • Falta de respuesta a la llamada de su nombre
  • Retraso en la atención conjunta (señalar un objeto para captar su atención y compartir su interés, o seguir su dedo para mirar un objeto)

En los juegos:

  • Dificultad para usar los juguetes funcionalmente
  • Escasez de imitaciones (por ejemplo, acciones de personas que lo rodean)
  • Mala coordinación visual-motora
  • Fijación visual anormal (por ejemplo, mirar girar las ruedas, el ventilador, las luces, mirar de lado al pasar cerca de la barandilla, o mirar repetidamente en el espejo).

Si su hijo tiene 5 años o mas y:

  • No entiende y no expresa conceptos abstractos
  • No sostiene una conversación
  • Apenas usa pronombres
  • La ecolalia siempre está presente
  • Hace pocas preguntas y, en general, son repetitivas
  • Tiene más interés por los adultos que por los niños
  • Es capaz de socializar, pero lo hace de una manera inusual, y la relación es a menudo unidireccional
  • Los juegos de simulación no están muy presentes, u ocupan un lugar inusual con un imaginario que ocupa mucho espacio

Si la detección no se realiza a una edad temprana, se deben tomar medidas para obtener un diagnóstico e intervenir tan pronto como se sospeche de un TEA (Trastorno del Espectro Autista).

Las personas con TEA son heterogéneas, y la intensidad de los déficits puede variar considerablemente de persona a persona, y cambiar a lo largo de la vida. Por lo tanto, es predecible que no todos se detecten temprano en su desarrollo, especialmente si tienen mucho potencial para compensar algunas alteraciones asociadas con un TEA.

Cuando se hace un diagnóstico, el joven o los padres pueden tener acceso a los servicios en el hogar, en un centro de cuidado infantil o escolar, en un descanso y, a veces, en actividades de ocio apropiadas. Sería prudente consultar a un profesional o un médico que pueda tranquilizarnos sobre el desarrollo de nuestro hijo, o derivarnos a los recursos apropiados.

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