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Aquellos que trabajan con niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) encuentran diferencias significativas entre los niños que recibieron intervención temprana y lo que no la tuvieron. De hecho, los expertos enfatizan la importancia de diagnosticar TEA lo antes posible, para reducir la gravedad de los síntomas.

Según varios estudios, después de los 2 años, un diagnóstico de TEA puede establecerse de manera fiable y estable con el tiempo, al menos para cierto número de niños.

Los estudios neurológicos han demostrado cierta plasticidad del cerebro durante el período de primera infancia. Por lo tanto, una intervención más temprana ayuda a promover el desarrollo de habilidades relacionadas con el denominado ‘desarrollo normal’, y a prevenir la cristalización de comportamientos menos apropiados.

Lo que necesita saber es que puede cambiar la trayectoria del desarrollo de niños con TEA a través de la detección e intervención temprana. De hecho, tan pronto como se diagnostica a los niños, pueden beneficiarse de los servicios que apuntarán a maximizar el desarrollo de su potencial. Hay varios programas de intervención de los que los niños pueden beneficiarse.

Obtener un diagnóstico temprano y explicaciones del funcionamiento general del niño, permite a los padres y a las diversas personas involucradas con el niño, a comprender y adaptar mejor sus estrategias para comunicarse bien con él. Esto tiene el efecto de reducir los efectos acumulativos de la ansiedad debido a la incomprensión y frustración y, a veces, eliminar o, al menos, reducir las situaciones de crisis.

La intervención temprana ayuda a reducir la aparición de síntomas secundarios, como el comportamiento destructivo, la autolesión o la ansiedad elevada.

Además, a través del diagnóstico temprano, los padres pueden entender por qué el niño muestra un comportamiento inusual y, por lo tanto, enfocar sus energías más rápidamente en las necesidades del niño, y comenzar a aprender cómo actuar con él o ella y, posiblemente, disminuir su estrés como padres.

El hecho de que el niño sea diagnosticado, permite que las diversas personas que lo rodean compartan una comprensión común de sus necesidades particulares, y evita que algunas personas nieguen la gravedad de su condición y la importancia de intervenir adecuadamente.

Es importante saber cómo identificar las señales de advertencia, para que el niño pueda ser derivado a los servicios apropiados a una edad temprana.

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